domingo, 31 de marzo de 2013

Bienvenida

Para empezar a escribir se coge un lápiz y un papel: la punta se desliza sin rumbo, sin guía, dejandose llevar por las manitas inexpertas de los futuros genios. 
Ahora para comunicar se emplea un ordenador y el ciberespacio:  cuatro cosas y otras ocurrencias se dejan plasmar por el cerebro  tocado de un pasado imperfecto.
Aquí comienzan mis garabatos virtuales.